Situaciones de aprendizaje de Historia de la Filosofía en 2º de Bachillerato: ejemplos y actividades

Situaciones de aprendizaje de Historia de la Filosofía en 2º de Bachillerato: ejemplos de ética, política y epistemología con conexión PAU y rúbrica.

historia de la filosofíasituaciones de aprendizajebachilleratolomloepauEquipo Trébol IA8 min de lectura

La Historia de la Filosofía en 2º de Bachillerato tiene una particularidad que la distingue de la Filosofía de 1º: es materia troncal, se examina en la PAU en muchas comunidades y su programa recorre veinticinco siglos de pensamiento. Diseñar situaciones de aprendizaje para esta materia exige algo más que un buen reto: hay que compaginar el desarrollo competencial de la LOMLOE con el programa de autores y textos que el alumnado debe dominar para la prueba de acceso.

La buena noticia es que no son objetivos opuestos. Una situación bien planteada es la mejor preparación posible para la PAU, porque entrena exactamente lo que el examen evalúa: identificar el problema filosófico de un texto, relacionarlo con otras posiciones y argumentar por escrito con rigor. En este artículo tienes tres situaciones completas (ética, filosofía política y epistemología) con sus saberes, sesiones, productos y conexión con la prueba, más una rúbrica de evaluación lista para adaptar.

Qué exige el currículo de Historia de la Filosofía en 2º de Bachillerato

El currículo común (RD 243/2022) y su desarrollo autonómico dibujan un recorrido que arranca en la filosofía antigua y llega a la reflexión contemporánea, con especial atención a los autores que vertebran la historia del pensamiento occidental. El programa de la PAU de la Región de Murcia, por ejemplo, organiza la materia en siete temas con su texto de referencia: Platón (La República), Aristóteles (Política), la filosofía medieval con Agustín de Hipona o Tomás de Aquino, la modernidad con Descartes o Locke, la Ilustración con Hume o Kant, el siglo XIX con Marx o Nietzsche y el siglo XX con Ortega y Gasset o Hannah Arendt.

Situar la secuencia anual en torno a ese mapa tiene una ventaja práctica: cada situación de aprendizaje trabaja uno o dos autores con profundidad y, de paso, va cubriendo el programa. No hace falta una situación por autor; con tres o cuatro bien diseñadas se puede recorrer el temario completo mientras el alumnado produce textos y argumentos propios.

Situación 1: ¿Qué es una vida buena? (ética)

Reto. El alumnado debe responder por escrito a la pregunta que abre la ética occidental y defender su respuesta en un debate: ¿vivir bien es lo mismo que vivir según la virtud, como sostiene Aristóteles, o la moral es un invento que nos impide afirmar la vida, como denuncia Nietzsche?

Saberes y autores. Aristóteles: ética y teleología, virtudes éticas y dianoéticas, felicidad y orden social. Nietzsche: crítica de la moral, vitalismo, la muerte de Dios y el nihilismo. Los dos forman parte del temario de la materia y de los textos de examen.

Secuencia (5 sesiones). Sesión 1: arranque con un dilema cercano (un influencer que vende felicidad, un dilema sobre el éxito) para formular la pregunta del reto. Sesión 2: lectura guiada del texto de Aristóteles con preguntas de comprensión. Sesión 3: contraste con Nietzsche mediante un cuadro de dos columnas (virtud y autodisciplina frente a afirmación de los instintos). Sesión 4: debate estructurado con turnos de réplica. Sesión 5: entrega del ensayo y coevaluación con rúbrica.

Producto. Ensayo argumentativo de 350 palabras titulado «Mi idea de vida buena» + participación en el debate.

Conexión PAU. El contraste Aristóteles-Nietzsche es exactamente el tipo de ejercicio de relación entre posiciones que aparece en la prueba, y la redacción de 350 palabras con título, introducción, desarrollo y conclusión entrena la disertación sobre actualidad.

Situación 2: ¿Quién manda y por qué? (filosofía política)

Reto. El grupo redacta el manifiesto fundacional de una comunidad: qué derechos reconoce, cómo se justifica la autoridad, qué límites pone al poder y qué hace si el gobierno se vuelve injusto. Después contrasta sus decisiones con tres respuestas clásicas: la ciudad justa de Platón, el contrato social de Locke y la crítica de Marx.

Saberes y autores. Platón: la justicia y el filósofo-gobernante. Locke: estado de naturaleza, derecho natural, contrato social y limitación del poder. Marx: alienación, materialismo histórico y emancipación. Los tres permiten cubrir los bloques de filosofía antigua, modernidad y siglo XIX con un mismo hilo.

Secuencia (5 sesiones). Sesión 1: presentación del reto y lluvia de decisiones del manifiesto. Sesión 2: taller de lectura sobre Platón y Locke (textos breves con preguntas). Sesión 3: aportación de Marx como crítica del pacto entre desiguales. Sesión 4: asamblea-debate donde el manifiesto se aprueba, se enmienda o se rechaza. Sesión 5: redacción final y autoevaluación.

Producto. Manifiesto fundacional de unas 300 palabras negociado en asamblea + breve justificación de cada decisión citando a los autores trabajados.

Conexión PAU. El texto de Locke sobre la legitimidad del poder político es texto de examen; relacionar su posición con Platón o con Marx entrena el ejercicio de relación y el desarrollo temático de la prueba.

Situación 3: ¿Sabemos lo que creemos saber? (epistemología)

Reto. Circula un vídeo falso que se presenta como noticia. El alumnado debe elaborar un protocolo argumentado para decidir qué cuenta como conocimiento fiable, usando las herramientas de Descartes, Hume y Kant, y aplicarlo al caso.

Saberes y autores. Descartes: la duda metódica, el cogito y el criterio de verdad. Hume: el origen empírico de las ideas y la crítica de la causalidad. Kant: la síntesis de racionalismo y empirismo y las condiciones de posibilidad del conocimiento. Este bloque conecta la materia con problemas actuales como la desinformación y los sesgos.

Secuencia (5 sesiones). Sesión 1: análisis del caso y de las intuiciones previas del grupo. Sesión 2: Descartes y la duda como método (lectura guiada del Discurso del método). Sesión 3: Hume y el origen de las ideas; ¿qué pasa con la causalidad cuando la «prueba» es una correlación? Sesión 4: Kant y la síntesis; el sujeto no es un espejo pasivo. Sesión 5: diseño del protocolo y ensayo de aplicación a un segundo caso.

Producto. Protocolo de verificación de 10 puntos justificado filosóficamente + ensayo corto sobre un caso real de desinformación.

Conexión PAU. Descartes, Hume y Kant concentran tres de los textos de examen (modernidad e Ilustración); la disertación sobre actualidad tiene aquí su mejor punto de partida, porque la pregunta «¿qué es conocer en la era de la desinformación?» es un problema contemporáneo con raíces filosóficas claras.

Cómo conectar cada situación con la prueba PAU

El examen de Historia de la Filosofía de la PAU (Región de Murcia) consta de tres ejercicios: análisis de un fragmento de uno de los textos del programa (4 puntos), disertación de unas 350 palabras sobre la actualidad de las ideas del autor (3 puntos) y desarrollo del contenido temático vinculado al texto (3 puntos). Cada situación de aprendizaje debería entrenar, al menos, dos de esas destrezas. Para el marco general de la prueba (fechas, estructura y novedades), tienes nuestra guía de la PAU 2027:

  • Análisis de texto: toda situación incluye lectura guiada con preguntas de identificación del problema, de la tesis y de los argumentos.
  • Relación entre posiciones: el contraste de autores (Aristóteles-Nietzsche, Platón-Locke-Marx, Descartes-Hume-Kant) es el entrenamiento directo del ejercicio de relación.
  • Disertación: el producto escrito de cada situación se entrega en formato disertación (título, introducción, desarrollo, conclusión y conexión con un problema actual).
  • Desarrollo temático: al cerrar cada situación, una sesión de síntesis ordena los contenidos del tema en el esquema del programa.

Si en tu comunidad la materia no forma parte de la fase de acceso, este diseño sigue siendo válido: la prueba PAU es un excelente mapa de las destrezas que la materia debe desarrollar.

Rúbrica de evaluación para las situaciones

Una rúbrica de Historia de la Filosofía debe premiar la calidad de la argumentación, no la cantidad de autores citados. Esta, inspirada en los criterios de la prueba PAU, se puede adaptar a cualquier situación:

  • Identificación del problema filosófico (20 %): el texto o producto identifica con precisión la pregunta filosófica de fondo.
  • Claridad de la tesis (25 %): hay una posición propia, formulada con claridad y defendida con razones.
  • Manejo de fuentes y autores (25 %): los autores se usan con precisión conceptual y se citan o parafrasean correctamente.
  • Anticipación de objeciones (15 %): el texto reconoce posturas contrarias y las responde.
  • Corrección formal (15 %): estructura, cohesión y corrección lingüística, como exige la propia prueba.

Para cada criterio se usan cuatro niveles: excelente, competente, en desarrollo e insuficiente. La coevaluación entre pares y la autoevaluación con la misma rúbrica reducen la carga de corrección y mejoran la calidad de los textos: el alumnado aprende a juzgar su propia argumentación antes de entregar.

La IA como aliada para diseñar y evaluar

Preparar tres situaciones con textos guiados, bancos de preguntas y rúbricas es trabajo fino, y aquí la IA deja de ser un extra para convertirse en herramienta de planificación: MIA, el agente de aprendizaje de Grupo Trébol para docentes, ayuda a generar los materiales de cada situación (lecturas guiadas, preguntas por niveles, rúbricas de argumentación) manteniendo el control pedagógico en tus manos. Si quieres ver cómo integrar la IA en el diseño completo de situaciones, tienes la guía de referencia en nuestro artículo sobre situaciones de aprendizaje con IA, y para la base metodológica de la materia en 1º de Bachillerato, el artículo de situaciones de aprendizaje de Filosofía. Si tu claustro también prepara la materia de Historia de 2º, te servirá el diseño equivalente de situaciones de aprendizaje de Historia.

Las situaciones de este artículo son un punto de partida, no una plantilla cerrada: cada grupo y cada comunidad tienen su propio programa y su propio ritmo. Lo importante es el principio que las sostiene: la Historia de la Filosofía no se aprende memorizando autores, sino pensando con ellos. Y eso, en 2º de Bachillerato, se puede (y se debe) entrenar con situaciones bien diseñadas.

Preguntas frecuentes

¿Es obligatorio que las situaciones de aprendizaje de Historia de la Filosofía cubran todo el programa de autores?

No. Las situaciones se diseñan sobre los saberes básicos y el programa de la materia, pero no hace falta una situación por autor: cada situación integra varios autores en torno a un problema (ética, política, conocimiento), y con tres o cuatro bien diseñadas se recorre el temario completo mientras el alumnado produce textos propios.

¿Cuántas situaciones de aprendizaje conviene hacer en 2º de Bachillerato?

No hay una cifra oficial. Con tres o cuatro situaciones sólidas por curso es suficiente si cada una integra varios autores y entrena las destrezas de la prueba PAU: análisis de texto, relación entre posiciones y disertación. Mejor tres situaciones profundas que seis superficiales.

¿Cómo preparo al alumnado para la disertación de la PAU de Historia de la Filosofía?

Haciendo que cada situación exija un texto argumentativo propio de unas 350 palabras con título, introducción, desarrollo y conclusión, conectado con un problema de actualidad. La rúbrica debe premiar la claridad de la tesis, la solidez de las razones y la capacidad de responder objeciones.

¿La Historia de la Filosofía entra siempre en la PAU?

Es materia troncal de 2º de Bachillerato y en muchas comunidades forma parte de la fase de acceso, con un programa de textos y temas que cada universidad publica. Conviene consultar la normativa y el programa de tu comunidad para ajustar las situaciones al examen real.

¿Cómo evalúo las situaciones sin que la corrección me desborde?

Con una rúbrica centrada en la argumentación (problema, tesis, fuentes, objeciones, forma), un único producto escrito por situación y coevaluación entre pares con la misma rúbrica. El alumnado aprende a juzgar su propia argumentación y la carga de corrección baja de forma notable.

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