PlantillaPara familias

Acuerdo familiar de uso de IA: plantilla lista para imprimir

Plantilla de acuerdo familiar sobre IA con compromisos de hijos y padres, un ejemplo relleno de una familia real y guiones para las objeciones típicas. Firmadla en 20 minutos.

Las normas sobre pantallas que se dicen de pasada (“no uses tanto eso”) duran lo que dura la tarde. Las que se pactan, se escriben y se firman duran meses, porque dejan de ser una orden tuya y pasan a ser un acuerdo de todos. Con la IA pasa exactamente igual, y por eso existe esta plantilla.

Es un acuerdo familiar de una página: compromisos del hijo, compromisos de los padres (sí, tú también firmas cosas) y normas concretas que rellenáis juntos. Imprimidla, sentaos veinte minutos un fin de semana, discutid cada punto y firmad los dos. A la nevera. Más abajo tienes un ejemplo relleno de una familia real y respuestas para las pegas que te va a poner.

Un aviso de experiencia: el acuerdo funciona si tu hijo puede negociar algo de verdad. Si llega todo decidido, es un castigo con otro formato y lo tratará como tal. Deja al menos dos puntos abiertos a su propuesta.

Cómo usar la plantilla

  1. Imprimid una copia (o copiadla a mano, que también tiene su efecto).
  2. Leedla juntos en un momento tranquilo, no después de un conflicto por pantallas.
  3. Rellenad los huecos negociando. En los puntos donde no haya acuerdo, que proponga él primero.
  4. Firmad los dos y ponedla en un sitio visible.
  5. Apuntad en el calendario la fecha de revisión: cada tres meses el acuerdo se puede renegociar. Eso lo mantiene vivo.

La plantilla

Acuerdo de uso de inteligencia artificial de la familia ______________ Fecha: ____ / ____ / ______

Yo, ______________ (hijo/hija), me comprometo a:

  • Usar la IA para entender y aprender, no para que haga mis tareas. Lo que entrego al cole sale de mi cabeza.
  • Usarla solo en estos sitios de casa: ______________ (recomendado: espacios comunes, no el dormitorio con la puerta cerrada).
  • Usarla como máximo ______ minutos al día entre semana y ______ el fin de semana, dentro de mi tiempo total de pantallas.
  • No darle nunca mi nombre completo, dirección, colegio, fotos ni datos de mi familia.
  • Avisar a un adulto si la IA me dice algo raro, me incomoda o me da consejos sobre temas serios (salud, dinero, cosas personales importantes).
  • No usar la IA para hacerme pasar por otra persona ni para crear contenido sobre compañeros sin su permiso.
  • Enseñar mis conversaciones con la IA si me lo pedís, sabiendo que no es para castigarme sino para ayudarme.
  • Recordar que la IA se equivoca: contrastar lo importante antes de creérmelo.

Nosotros, ______________ (madre/padre/tutores), nos comprometemos a:

  • Escuchar antes de castigar. Si algo sale mal con la IA y nos lo cuentas tú, la sinceridad cuenta a tu favor.
  • No leer tus conversaciones a escondidas. Si necesitamos verlas, te lo pediremos a la cara.
  • Aprender lo básico de las herramientas que usas, para poder hablar contigo de ellas sin decir tonterías.
  • Predicar con el ejemplo: también nosotros dejaremos el móvil en ______________ durante las comidas.
  • Revisar este acuerdo cada tres meses y negociar de verdad: si demuestras buen uso, ganas autonomía.
  • Ayudarte con calma cuando la IA no te salga bien, en lugar de usarlo como excusa para quitártela.

Nuestras dos normas propias (las que decide la familia, propuestas por el hijo primero):



Si no cumplo mi parte: ______________ (pactad una consecuencia proporcionada y relacionada, por ejemplo: una semana usando la IA solo con un adulto delante. Evitad castigos sin relación, como quedarse sin fútbol).

Si no cumplen su parte: ______________ (sí, esto también se rellena. Que elija él).

Firma: ______________ Firma: ______________ Próxima revisión: ____ / ____ / ______

Así lo rellenó una familia real (hijo de 12 años)

Para que veáis el nivel de concreción que funciona, así quedaron los huecos en casa de una familia con un hijo de 12 años:

  • Sitios de casa: “en la mesa del salón o en la cocina mientras hay alguien”.
  • Tiempo: 30 minutos al día entre semana, 45 el fin de semana.
  • Móvil de los padres durante las comidas: “en el cajón del mueble del salón, los cuatro”.
  • Norma propia 1 (la propuso él): “Los viernes puedo usar la IA para cosas mías que no son del cole, como inventar historias”.
  • Norma propia 2 (la propuso la madre y él la ajustó): “Antes de entregar un trabajo, se lo explico a alguien de casa en un minuto sin mirar la pantalla”.
  • Si no cumple él: “Una semana usando la IA solo con un adulto al lado”.
  • Si no cumplen ellos: “Me deben una tarde de bici sin móviles”.

Fijaos en la norma 2: es la más valiosa del acuerdo. Si puede explicar lo que entrega, la IA no ha hecho el trabajo por él.

Qué decir cuando ponga pegas (que las pondrá)

  • “Esto es una tontería, nadie firma papeles en su casa”: “Puede ser. Pero las normas de ahora las decido yo sola/o; con el papel, las decides tú también. Tú eliges qué versión prefieres”.
  • “Mis amigos la usan sin límites”: “Seguramente. Y también hay familias sin hora de llegar a casa. En esta casa negociamos, que no es lo mismo que prohibir”.
  • “¿Y por qué firmáis vosotros también?”: “Porque las normas de verdad obligan a todos. Si nos pillas con el móvil en la comida, nos lo puedes decir con el papel en la mano”.
  • “Un mes es mucho, quiero más minutos ya”: “Para eso está la revisión de los tres meses. Demuestra que funciona y en la siguiente se amplía. Está escrito, no es una promesa en el aire”.

Ajustes según la edad

  • Hasta 10 años: sustituid los tiempos a solas por “siempre con un adulto al lado”. El acuerdo a esta edad es sobre todo simbólico, pero sienta las bases.
  • De 11 a 13: tal como está la plantilla. Es la edad de oro para firmarlo, antes de que los hábitos se instalen solos.
  • De 14 en adelante: menos minutos contados y más compromisos de resultado (poder explicar lo que entrega, avisar si algo va mal). A esta edad negociar es innegociable.

La revisión trimestral en 15 minutos

Un acuerdo que nunca se revisa se convierte en papel mojado en la nevera. Cada tres meses, tres preguntas y a otra cosa:

  1. ¿Qué norma ha funcionado sin discusiones? Se queda igual.
  2. ¿Qué norma ha generado conflicto o se ha incumplido? Se renegocia: quizá era irreal, quizá hace falta más apoyo.
  3. ¿Qué autonomía nueva se gana? Siempre alguna, aunque sea pequeña (10 minutos más, un espacio nuevo). Cumplir tiene que notarse.

Cuando tu hijo vea que cumplir le da margen real, defenderá el acuerdo más que tú. Ese día el papel de la nevera habrá hecho su trabajo.

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Qué te llevas

  • La plantilla de una página con compromisos de hijos y de padres, lista para imprimir
  • El ejemplo relleno de una familia real con un hijo de 12 años
  • Guiones para responder a las pegas típicas y la revisión trimestral en 15 minutos

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