PAU 2028: 70% preguntas abiertas y madurez académica
La PAU de 2028 exige un 70% de preguntas abiertas y mide la madurez académica: qué cambia y cómo entrenar la aplicación con práctica guiada y feedback.
Según la normativa de la nueva PAU, a partir de junio de 2028 al menos el 70% de la puntuación de cada examen deberá corresponder a preguntas abiertas o semiconstruidas, frente al 50% del modelo anterior. La prueba pasa a evaluar madurez académica —razonar, justificar, aplicar— y no solo reproducir contenido memorizado. La implantación es gradual desde 2025 y llega completa en 2028, comunidad a comunidad.
¿Qué cambia exactamente en la PAU de 2028?
El cambio central es de peso, no de formato: las preguntas abiertas y semiconstruidas ya existían, pero ahora deben sumar como mínimo el 70% de la nota de cada examen. Los ítems cerrados (tipo test, respuesta única) no pueden superar el 30% restante. Es una inversión de proporción respecto al modelo que muchos docentes actuales estudiaron: antes bastaba con que la mitad del examen fuera abierta para cumplir la norma.
Dos añadidos importantes acompañan al cambio de peso. Primero, las preguntas deben plantear situaciones contextualizadas —problemas cercanos a la vida real, casos aplicados— en lugar de enunciados abstractos y descontextualizados. Segundo, en cualquier tarea que implique redactar texto, la ortografía, la gramática y la calidad de la expresión escrita cuentan al menos un 10% de esa pregunta. La implantación no es un salto brusco: empezó en 2025 con un problema competencial por asignatura y crece curso a curso hasta la aplicación completa en junio de 2028. Esto significa que un alumno que hoy está en 3º o 4º de ESO llegará a la PAU con el modelo ya consolidado, y su preparación en los cursos previos debería empezar a incorporar esta lógica antes de 2º de Bachillerato.
¿Por qué ya no basta con memorizar?
Memorizar sigue siendo necesario: sin contenido no hay argumento que sostener. Lo que cambia es qué se hace con ese contenido. Una pregunta cerrada premia recordar el dato correcto; una pregunta abierta contextualizada premia identificar qué dato es relevante para ese caso concreto, conectarlo con otros y justificar por qué. Es la diferencia entre “¿en qué año fue la Revolución Francesa?” y “explica cómo las causas económicas de la Revolución Francesa se relacionan con una crisis actual que conozcas”.
Esta segunda pregunta no se responde repasando apuntes la noche antes. Necesita que el alumno haya practicado antes ese tipo de razonamiento, con feedback sobre si su argumento se sostiene o hace agua. Es el mismo principio que explicamos en qué técnicas de estudio con IA funcionan realmente: la técnica que más rinde no es la que más rápido se hace, sino la que obliga a recuperar y aplicar, no solo a releer.
¿En qué se diferencia una pregunta abierta de una semiconstruida?
No toda pregunta “no tipo test” pide lo mismo. La PAU de 2028 distingue niveles de apertura, y conviene que el alumno sepa reconocer cuál tiene delante antes de empezar a escribir:
| Tipo de pregunta | Qué exige al alumno | Ejemplo de enunciado |
|---|---|---|
| Cerrada | Seleccionar o recordar un dato concreto | “¿Qué tratado puso fin a la guerra?” |
| Semiconstruida | Completar una respuesta con estructura parcial dada | “Explica dos causas de X y relaciónalas con Y” |
| Abierta | Construir un argumento propio, sin andamiaje previo | “Valora si la afirmación X es sostenible, con ejemplos” |
El error más común es tratar una pregunta semiconstruida como si fuera cerrada (dar el dato y parar) o una abierta como si fuera un examen oral improvisado (escribir sin estructura). Cada formato pide un tipo de entrenamiento distinto, y por eso practicar solo con exámenes de años anteriores tipo test ya no prepara para el 70% de la prueba.
¿Cómo se entrena la aplicación, no solo el contenido?
Aquí está el hueco real que deja este cambio: no existía apenas material para practicar respuesta abierta con corrección inmediata, porque corregir un argumento lleva minutos que un profesor con 30 alumnos y cinco grupos no siempre tiene para cada repaso. La IA puede cubrir ese hueco de práctica —no la decisión de qué vale un 9 y qué un 6, que sigue siendo del docente— si se le pide bien.
“Plantéame una pregunta abierta de PAU sobre [tema], contextualizada en un caso real, con el mismo nivel de exigencia que exige el 70% de preguntas abiertas de la nueva prueba. Cuando te responda, corrígeme señalando si el argumento está justificado, si la estructura es clara y si falta relacionar ideas, sin darme la respuesta completa.”
Con ese tipo de prompt, el alumno practica el formato exacto que le va a examinar, no un sustituto genérico. ZOE, el tutor de IA de noobe, guía sin dar las respuestas y trata los datos en la UE: plantea la pregunta abierta, deja que el alumno construya su argumento y solo entonces señala qué falla, en vez de entregar el párrafo ya resuelto. Es la misma lógica que detallamos en por qué un tutor de IA que no da las respuestas enseña más: el atajo de copiar la respuesta hecha es precisamente lo que el nuevo modelo de PAU penaliza, porque detecta enseguida cuándo un argumento no es del alumno.
¿Qué papel tiene el profesor en esta transición?
Diseñar preguntas abiertas contextualizadas y corregirlas con criterios claros lleva más tiempo que corregir un test, y ese tiempo no ha aparecido de la nada en la carga docente. Aquí es donde un copiloto como MIA, el asistente de IA para docentes de noobe, ya trabaja sobre la LOMLOE y los currículos autonómicos, ayuda de forma concreta: generar bancos de preguntas semiconstruidas alineadas con los criterios de evaluación de 2º de Bachillerato, o convertir un examen de años anteriores al nuevo formato de pesos. El criterio de qué constituye un buen argumento sigue siendo del profesor; lo que se ahorra es la redacción desde cero, igual que ya contamos al hablar de repasar exámenes con IA sin caer en la copia.
Errores comunes al preparar la PAU competencial
- Seguir practicando solo con exámenes tipo test antiguos. Si el 70% de la nota real es abierta, entrenar solo el 30% cerrado deja al alumno sin rodaje en lo que más pesa.
- Confundir “abierto” con “sin estructura”. Una respuesta abierta necesita tesis, desarrollo y cierre; escribir sin orden no es lo mismo que argumentar con libertad.
- Ignorar la ortografía y la expresión. Con un 10% de la nota en juego por pregunta, un texto con faltas o mal puntuado resta de forma sistemática, no anecdótica.
- Esperar a 2º de Bachillerato para empezar. Con implantación gradual desde 2025, cuanto antes practique el alumno el formato de respuesta abierta, menos le costará el salto en el curso final.
- Delegar toda la corrección en una IA genérica. Sirve para practicar volumen y recibir una primera señal, pero el criterio de qué vale nota alta en la PAU real lo pone el departamento, no el modelo.
¿Quieres ver cómo tu alumnado practica preguntas abiertas de PAU con feedback inmediato, sin que tú tengas que corregir cada intento? Con ZOE ese entrenamiento queda integrado en el día a día del aula, no como una herramienta aparte. Pide una clase en vivo con un grupo real y compruébalo con tus propios criterios de corrección.
Preguntas frecuentes
¿Qué porcentaje de preguntas abiertas tendrá la PAU de 2028?
Al menos el 70% de la puntuación de cada examen deberá corresponder a preguntas de respuesta abierta o semiconstruida. Es un salto respecto al modelo anterior, donde ese tipo de preguntas solo exigía un mínimo del 50%. El resto puede incluir ítems cerrados, pero nunca por encima del 30% del total.
¿Desaparece la memorización en la nueva PAU?
No desaparece, pero deja de bastar por sí sola. El alumno sigue necesitando saber los contenidos, porque sin base no hay argumento que sostener; lo que cambia es que la prueba pide aplicar, relacionar y justificar esos contenidos ante una situación nueva, no reproducirlos tal cual se estudiaron.
¿Cómo se prepara la madurez académica que exige la nueva prueba?
Con práctica sostenida de respuesta abierta, no con más resúmenes. El alumno necesita escribir argumentos completos, recibir feedback específico sobre qué falla (estructura, justificación, precisión) y repetir el ciclo. Es un entrenamiento de la escritura académica tanto como del contenido.
¿La corrección ortográfica y de expresión cuenta en la nueva PAU?
Sí. En cada pregunta o tarea que implique redactar texto, la ortografía, la gramática y la calidad de la expresión escrita pesan al menos un 10% de la nota de ese ítem. Un alumno con buen contenido pero redacción descuidada pierde puntos que antes no se penalizaban con ese criterio explícito.